Si una persona tiene dificultades económicas para pagar su préstamo hipotecario, la hipoteca REDAL puede ser la clave para poder pagar las cuotas de la hipoteca de forma cómoda. Aunque la hipoteca REDAL no es muy conocida, es necesario comprender de qué trata porque puede llegar a evitar el embargo de una vivienda.
¿Qué ocurre si una persona tiene dificultades para pagar la hipoteca?
Una persona puede tener dificultades para pagar su hipoteca por muchos motivos: ha perdido su trabajo y no tiene ingresos, la cuota ha aumentado mucho por el incremento de los tipos de intereses o simplemente los ingresos del hipotecado se han reducido. Para afrontar esta situación existen varias soluciones que son las más frecuentes:
- Renegociar las condiciones del préstamo hipotecario para reducir la cuota o los intereses o incrementar el plazo.
- Acordar un período de carencia. Es decir, un plazo de tiempo durante el que no se pagan cuotas de la hipoteca.
- Cláusula REDAL. Es una cláusula que permite a los hipotecados devolver el préstamo en cuotas menores. Lo vemos a continuación.
¿Qué es una hipoteca REDAL?
La hipoteca REDAL es un préstamo con garantía hipotecaria en el que no se especifica cómo se debe amortizar el préstamo, su nombre proviene del latín «redito ad libitum,» que significa «pago a voluntad».
Esta cláusula ofrece al deudor la flexibilidad de realizar los pagos en cuotas inferiores a las establecidas en el contrato de préstamo o crédito hipotecario. Esto se puede dar siempre y cuando el contrato no establezca de manera específica cómo se debe llevar a cabo estos pagos del préstamo y si existe una sentencia favorable para el deudor.
Cláusula REDAL en la hipoteca ¿qué supone para el hipotecado?
Esta cláusula permite al prestatario de la hipoteca ajustar la cantidad de las cuotas de pago del capital de acuerdo con sus necesidades. Se puede hacer uso de esta cláusula para evitar el embargo de la vivienda en aquellos casos en los que los deudores enfrenten dificultades económicas o cambios en su situación financiera.
¿Cómo saber si son hipotecas REDAL?
Lo primero que hay que hacer es leer atentamente el contrato de préstamo hipotecario y ver si especifica o no cómo se debe amortizar el crédito. Es decir, hay que ver si queda claro o no cómo se debe pagar el préstamo, cuánto debe pagarse mensualmente para la devolución del capital y cuánto queda por pagar a lo largo del préstamo. Si en el contrato no queda claro podría considerarse como una hipoteca REDAL.
¿Qué hacer si una hipoteca es REDAL?
Hay que acudir a un juez para que declare que la hipoteca es REDAL y esperar a la resolución. Existe jurisprudencia sobre estos casos, pero se resuelve caso por caso según las circunstancias concretas.
Cláusula REDAL ¿está regulada?
Actualmente, la cláusula REDAL no tiene respaldo de una regulación concreta. Esto puede suponer una desventaja para las personas que han solicitado una hipoteca, porque la falta de regulación puede llevar a la ambigüedad y a los conflictos en relación con los contratos de préstamo que incluyen la cláusula REDAL.
No obstante, a pesar de la falta de regulación, la cláusula REDAL sigue siendo efectiva, siempre y cuando se cumplan determinados requisitos y se pueda demostrar que la entidad no ha proporcionado información suficiente en la escritura de préstamo hipotecario. Para ello es necesario el asesoramiento legal de expertos para que analicen el caso. De esta manera se puede comprender las implicaciones y riesgos de esta disposición, así como asegurar que se cumplen con los requisitos necesarios para su aplicación.
En este contexto, las Audiencias Provinciales y la interpretación del Código Civil serán fundamentales para determinar si la cláusula REDAL se aplica o no. En el caso de sí se acepte y se haga una interpretación favorable para el hipotecado, se detendría el proceso de ejecución hipotecaria solicitado por la entidad financiera porque la cantidad exigida no se basa en los términos acordados en el contrato hipotecario.
Para asegurar que tus derechos en relación con la cláusula REDAL sean respetados, es fundamental evidenciar que el banco no aportó información específica al momento de firmar el contrato hipotecario. Para ello, recomendamos que se guarden todos los documentos relacionados con la hipoteca, incluyendo el contrato, las facturas, los informes de los intermediarios y cualquier otro registro que pueda servir como evidencia.
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